Esta semana llega a los cines Venom: The Last Dance (Kelly Marce), la tercera y última película de la trilogía del famoso simbionte. Tom Hardy regresa como Eddie Brock después de tres años para poner fin a su historia.

En primer lugar, quiero comenzar diciendo que la cinta es bastante entretenida. En mi opinión, cumple como película de acción y aventuras para pasar el rato, pero poco más. Durante toda la película hay momentos absurdos e incoherencias por doquier, y en algunos tramos hay un exceso de sobreexplicaciones que puede llegar a cansar y molestar al espectador.

A esto hay que añadir que la mayoría de los nuevos personajes carecen de un buen desarrollo y son bastante planos, y que hay muchos sucesos que ocurren de manera bastante apresurada. La película no se toma su tiempo en presentar bien las diferentes tramas, y tampoco parece querer esforzarse en desarrollarlas correctamente. Además, resulta casi inevitable pensar que ciertas tramas, como las investigaciones relacionadas con simbiontes, ya se han visto en las entregas anteriores, hay cierta sensación de repetición y falta de originalidad.

Sin embargo, no todo es negativo, ya que también hay escenas de acción y persecuciones muy disfrutables prácticamente desde el comienzo, que logran evitar que te aburras y te mantienen enganchado. En cuanto al tono, a pesar de seguir teniendo humor, creo que se asemeja más al de la primera película, lo cual, al menos para mí, es positivo.

Por otra parte, la relación entre Eddie y Venom me ha gustado mucho. En la película anterior el simbionte me pareció algo desagradable e insufrible, no me terminó de funcionar esa especie de «crisis de pareja» que tuvieron estos personajes. Aunque siguen teniendo sus diferencias en ocasiones, aquí los vemos más unidos, e incluso hay algunas conversaciones emotivas.

Tom Hardy como Eddie Brock. Sony Pictures

En cuanto a la amenaza de la película, creo que se queda corta para tratarse del reto final de Venom. En ningún momento he tenido una sensación de peligro, en gran parte porque percibía que esto solo era la punta del iceberg de algo mucho más grande. Conforme va avanzando la película te vas dando cuenta de que no va a terminar de explotarse todo el potencial del villano, lo cual no sería algo tan malo de no tratarse del cierre de una trilogía.

En definitiva, considero que Venom: The Last Dance está por encima de sus dos antecesoras, pero no es más que una película entretenida que no se siente tan grande como quizás debería, al tratarse del final de la trilogía.

Una respuesta a “Crítica de «Venom: The Last Dance»”

  1. es mejor los créditos que la película entera

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