Buffalo Kids (2024) es la nueva película de animación española dirigida por Juan Jesús García Galocha, director de Momias (2023) y Pedro Solís ganador del Goya a Mejor Cortometraje de Animación en 2014 por Cuerdas.

Esto nos deja claro, si además miramos el estilo y la filmografía de ambos directores, que hay una estrecha relación con la animación española reciente por parte de ambos, destacando especialmente la relación con la exitosa saga de Tadeo Jones.

Y lo cierto es que viendo la película se percibe esa conexión, pues es bien obvio que la trama tiene un tono mucho más infantil que el cine de animación extranjero ya que, si lo comparamos con Pixar, Illumination o Dreamworks (y ni hablemos ya de la animación japonesa), vemos aquí un intento más claro de educar a los más pequeños en valores positivos, pero sin poner tanto empeño en que, en ese proceso educativo, el adulto que lleva al niño al cine tenga algo a lo que agarrarse para disfrutar de la película al máximo.

De izquierda a derecha, Mary (Mia Pérez Ullod), Nick (Javier Cassi Gimeno) y Tom (Jaume Solà)

Esto en sí mismo no es una mala decisión ya que siempre ha habido productos de animación pensados para educar a los pequeños cuando los padres les plantaban delante del televisor sin que los adultos tuvieran que compartir la experiencia audiovisual con ellos. El problema realmente reside en que, a diferencia de Momias y, en especial, la saga de Tadeo Jones, aquí este tono educativo es muy evidente y, para un producto pensado para salas de cine, puede ser un problema ya que, normalmente, el boca a boca con películas infantiles es muy importante y, en este caso, sólo va a poder transmitirse el «al peque le gustó mucho» sin añadir el muy habitual con Pixar o Dreamworks «está muy bien aunque sea de animación para niños».

El jefe indio Lobo Amarillo (Miguel Ángel Jenner) frente a Mary (Mia Pérez Ullod), Nick (Javier Cassi Gimeno) y Tom (Jaume Solà), a quien se les ha unido la nieta del jefe Luna Roja (Celia Sol)

De todos modos, como película, Buffalo Kids es muy interesante ya que, aún siendo producto español, la historia se desarrolla en Estados Unidos, en el Salvaje Oeste, al que llegan Mary y Tom, dos huérfanos irlandeses, para tratar de encontrar a su tío, con el que deben vivir a partir de ahora. Por el camino, vemos enseñanzas muy buenas para que los pequeños sean abiertos de mente y acepten a gente de distintas culturas, como a los indios, y a gente con discapacidades, como su nuevo amigo Nick, lo que, desde luego, como mensaje, es algo muy positivo.

Lobo Amarillo (Miguel Ángel Jenner) presenta a su nieta Luna Roja (Celia Sol) a los protagonistas

Además, entrando en un territorio más técnico, también hay bastantes elementos muy buenos, como la dirección de los personajes, ya que se distribuyen muy bien por la pantalla y se aprovecha muy bien el formato panorámico, y también el doblaje que, como suele ser habitual, está muy trabajado al ser un producto español ya que como país en el que se dobla todo, hay muy buena cartera de actores de doblaje.

Por otro lado, eso sí, tal vez se le pueda poner una pega técnica a la animación de esta película, una pega que, realmente, tienen todas las películas de animación españolas que optan por imitar el estilo 3D de las grandes producciones animadas de Hollywood: la estética.

De izquierda a derecha, Tom (Jaume Solà), Nick (Javier Cassi Gimeno) y Mary (Mia Pérez Ullod) recorriendo las vías del tren

La animación española 3D tiene una estética más propia de animación para televisión, y esto se percibe en cómo impacta la luz sobre las superficies y en como se ve esta luz en los paisajes, ya que no se disponen de los mismos recursos para aplicar técnicas que repliquen la dispersión de Rayleigh y otros factores que hacen de la luz más realista. Y sí, hablar de estos conceptos técnicos son palabras mayores que no todo el mundo conoce, pero sí es cierto que se percibe en los paisajes de esta película que la luz no actúa como si hubiera partículas en el aire de forma que se dispersase en la distancia. Y lamentablemente, esto es algo muy caro de replicar y que sólo los grandes estudios de Hollywood pueden hacer.

Por comparar dos momentos similares en una película española y una de Pixar, podemos ver que arriba, aún teniendo la luz del sol del atardecer de fondo, la parte a la que no impacta el sol, está muy iluminada, cosa que no es realista como sí ocurre en la imagen de Up. Del mismo modo, esa luz tan baja del sol de atardecer, en la imagen de Up está impactando en todas las partículas flotantes que hay en la atmósfera, dando una sensación de neblina que se puede ver cuando recorremos un paisaje al atardecer y que, en Buffalo Kids, no es tan evidente, lo que reduce de nuevo el realismo de la luz y demuestra esa menor cantidad de recursos.

Pero, como quedó demostrado con Klaus (2019), un estilo innovador y diferente permitiría destacar a un producto de animación español entre los demás ya que, en ese caso, la comparación no es posible. Pero, al imitar el estilo 3D de Pixar u otras productoras que lo dominan, la animación española sufre porque sus recursos son inferiores y, si te fijas un poco, lo notas.

Y es correcto pensar que este último comentario es más una crítica a las decisiones de la animación española en general que a la película Buffalo Kids en concreto pues, como ya hemos podido comprobar, la única pega que se le puede poner realmente a este producto destinado claramente a un público infantil es que tal vez sea un riesgo no abrazar el hecho de que hay unos adultos que van a tener que acompañar al cine a los niños. Y aún así, cuando esta pega parte de una decisión tomada al plantear el concepto de la película, no se puede reprochar que hayan tomado esa decisión ya que, lo cierto es que, lo que los cineastas querían conseguir con este producto, lo consiguen con un éxito abrumador.

Por ese motivo, no puedo sino recomendar la película ya que, aún habiendo mencionado muchas cosas a favor y en contra, puedo afirmar que la disfruté mucho en el cine y que los más pequeños de la casa podrán decir lo mismo.

Buffalo Kids sigue en cines.

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