Antes de la tormenta viene la calma, y así fue en este penúltimo capítulo de La casa del dragón. Nuevos jinetes, muchos bastardos, más dragones y esperamos que sean las últimas alucinaciones.
El capítulo abre inmediatamente después del final del capítulo pasado. Una Rhaenyra (Emma D’Arcy) enfrentando a Addam (Clinton Liberty), porque en su mente este último había robado un dragón de la casa Targaryen, pero este empieza a decirle que fue el mismo Seasmoke quien lo eligió y que de ninguna manera él lo había robado. Esto a Rhaenyra la sorprende porque se han roto cantidades de mitos y se ha probado lo imposible… Esto a la reina le viene bien, ya que como sabemos, estaba algo corta de jinetes. Acepta a Addam y este le jura lealtad.

Daemon (Matt Smith) finalmente tiene al joven Tully como Señor de la Tierra de los ríos, pero este no es muy simpatizante del príncipe y no pierde tiempo en hacerle saber aquello. Me atrevo a decir que fue una de las mejores escenas del capítulo. El joven actor no sólo eclipsó a Matt Smith sino que también dejó ya su marca con el público. Muestra potencial y ojalá logré tener una carrera con buenos papeles.

Rhaenyra, con ayuda de Mysaria, empieza el reclutamiento masivo de bastardos Targaryen a las afueras de los burdeles de King’s Landing. Hugh (Kieran Bew) se entera de la noticia, y le confiesa la verdad a su esposa que él es un bastardo Targaryen, pero no de Baelon como nos había hecho creer (yo nunca creí) sino más bien de Saera Targaryen.
¿Quién es ella? Una de las hijas de Jahaerys, el conciliador. Fue el mismo rey que exilió a su hija por ser una rebelde y no tener para nada la personalidad de una princesa. Esta revelación por parte de Hugh nos revela que, en teoría, el también tenía una fuerte proclamación al trono de hierro cuando ocurrió el consejo de Harrenhal del 130 D.C. Ulf el blanco (Tom Bennet) también tomó valor para que junto a Hugh y todos los bastardos vayan a Dragonstone.

Una vez en Dragonstone, Rhaenyra los lleva a las cuevas que hay bajo la isla, en donde residen los dragones. Vermithor, el segundo dragón más grande después de Vhagar, fue el primero en ser llamado. Al primer valiente no le fue tan bien, y al resto tampoco, ya que Vermithor no sólo no aceptó a quien lo quería domar… Más bien se lo comió. En el caos, Ulf resbaló a las cavernas y Hugh se escondió. Al no tener lugar donde ir, este le dio cara al gigantesco dragón y en un momento parecía que también sería incinerado como el resto, pero el dragón lo aceptó y dejó que sea su jinete. Ulf, mientras tanto, vagaba por las oscuras cavernas en busca de una salida. Pero en su lugar encontró a Silverwing y esta lo tomó como su jinete.

A lomos de Silverwing, Ulf se dirigió a King’s Landing, donde todos notaron que había un dragón no amigo en los cielos. Aemond (Ewan Mitchel) es alertado por los gritos, y este sale de la Fortaleza roja para buscar a Vhagar, que es lo suficientemente grande como para caber en Pozo dragón. Así que esta descansa en el bosque. En persecución de Ulf, Aemond avista a más de un dragón, y este se ve obligado a dar la vuelta… Dándonos como plano final un hermoso y majestuoso frame de Rhaenyra rodeada de dragones rugiendo en unísono.






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