Un Lugar Tranquilo: Día 1 (Michael Sarnoski, 2024) es la tercera entrega de la silenciosa serie de terror iniciada por John Krasinski (Jack Ryan, 2018-2023), a los mandos de la dirección (pero también como actor protagonista) junto a su mujer Emily Blunt (The Devil Wears Prada, 2006; Oppenheimer, 2023). La secuela de la primera película, a su vez, fue además escrita por el propio Krasinski, añadió a Cillian Murphy (Oppenheimer, 2023; Peaky Blinders, 2013-2022) y nos llegó en el verano de 2020 cuando se reabrieron los cines.

Esta nueva entrega mantiene la premisa de que el mundo debe mantener el silencio porque los monstruos invasores se guían por el sonido para capturar a los humanos. Lo que cambia es la ubicación, pasando de la zona rural de la costa Atlántica de Estados Unidos a la ruidosa ciudad de Nueva York, y también el foco de atención pues, en lugar de la familia Abbott de las dos entregas previas, nuestra nueva protagonista es Samira (Lupita Nyong’o) una mujer con cáncer que ha dado su vida por terminada y cuyo gato es su único consuelo.

Samira (Lupita Nyong’o) junto a su gato

La acción de esta nueva historia aprovecha la ciudad de Nueva York en su máximo esplendor ruidoso y nos traslada al Día 1, el día en que los monstruos llegaron, precisamente el peor momento para que, con todo el ruido neoyorquino al máximo, los ataques sean constantes y brutales.

Samira (Lupita Nyong’o) al ver los daños que ha causado la invasión del Día 1 en Nueva York

A partir de ese día, lo único que queda en la historia es una Samira (acompañada de su gato), totalmente sola hasta que encuentra a Eric, un Joseph Quinn al que ya conocimos en Stranger Things (2016-2025) quien también está totalmente sólo en la ciudad.

Lo que forman desde su primer encuentro es un dueto algo inusual cuyo motivo para moverse no es tanto la supervivencia, sino alcanzar un lugar concreto de la ciudad con un objetivo poco práctico dadas las circunstancias y cuya consecución no es más que una excusa (si bien una excusa bastante poco comprensible a nivel objetivo, pero también emocional) para desarrollar los traumas personales de ambos personajes.

Eric (Joseph Quinn) el compañero de Samira (Lupita Nyong’o) en su aventura por Nueva York

Y es este motivo, junto con algunas decisiones visuales y de dirección, lo que convierte a esta película en la que sin lugar a dudas es la entrega más floja de las 3 películas de Un Lugar Tranquilo (aunque no por ello sea una mala película ya que es bastante superior a una gran mayoría de largometrajes actuales).

Samira (Lupita Nyong’o)

Estas decisiones visuales criticables pasan por sustituir el rodaje analógico con muchos elementos físicos que se hacía en las dos películas anteriores por un rodaje muy digital. Y aunque, el medio de captura en lo que se refiere a la cámara no es necesariamente una mala elección, sí que es un problema la oscuridad excesiva en determinados momentos sin una buena justificación (si hubieran hecho una imagen oscura para, por ejemplo, tratar de ocultar a un monstruo en sombras habría tenido más sentido), así como la amplia cantidad de escenas con elementos digitales que, aunque comprensibles teniendo en cuenta que no es posible convertir a Nueva York en una ciudad abandonada sin ellos, sí que pecan de excesivos.

Toda esta excesiva oscuridad y abuso de los efectos digitales no sería necesariamente un problema si el director, Michael Sarnoski, hubiera optado por replicar el estilo de Krasinski, un estilo de por sí visiblemente influenciado en su origen por el trabajo de Steven Spielberg en Tiburón (1975), caracterizado por planos bastante abiertos, mostrando muchos elementos del mundo alrededor de los personajes, así como considerablemente largos, dando tiempo con ellos a que el espectador recorra la imagen con la vista.

Samira (Lupita Nyong’o) en uno de esos momentos en los que la oscuridad es excesiva sin justificación

El problema reside en que Sarnoski, exceptuando momentos puntuales (una escena bajo la lluvia y un plano bellísimo en una iglesia) no permite que la cámara tome distancia, muestre las interacciones entre los personajes, y deje que el espectador adapte sus ojos a la oscuridad y descubra lo que se muestra en pantalla.

Y esta comparación se vuelve más odiosa al contraponer una escena que sucede casi inmediatamente después de la invasión en la que los personajes deben mantener el silencio ante la cercanía de uno de los monstruos, situación que ya vimos en una escena en un bar al principio de Un Lugar Tranquilo: Parte 2 (2020), pues la dirección de Krasinski mantenía mucho la tensión mientras que en la nueva entrega sólo vemos las caras de los personajes.

Samira (Lupita Nyong’o) en esa escena que, comparada con una similar en Parte 2, demuestra las diferencias entre los directores de ambas películas

Y ahí reside el principal problema de la dirección de esta entrega. Hay una elección inapropiada de planos, pues se abusa excesivamente del primer plano, impidiendo que su uso tenga el impacto que este tipo de encuadre puede lograr si se usa adecuadamente. Y esto acaba derivando en que aquellos momentos que, por guion, está claro que debían de ser esenciales, es decir, los momentos de mayor impacto emocional en que se resuelven los traumas de los personajes, no lleguen a funcionar del todo.

Eric (Joseph Quinn) y Samira (Lupita Nyong’o) en una escena en el metro de Nueva York

Pero, aunque parezca que todo lo anteriormente mencionado puede ser un problema grave que convierte a esta en una mala película, en realidad se trata más de un análisis técnico muy detallado que al espectador medio no le va a estropear la experiencia necesariamente, aunque sí le puede influir, porque el lenguaje del cine funciona de una forma determinada por una buena razón.

En resumidas cuentas, aunque estamos ante la entrega más floja de Un Lugar Tranquilo, esta nueva entrega sigue siendo un buen entretenimiento que expande el mundo introducido por Krasinski (de hecho vuelve a salir Djimon Hounsou que ya salía en Parte 2) mientras esperamos a que nos traigan de vuelta a la familia Abbott para la Parte 3.

Un Lugar Tranquilo: Día 1 está ya en cines.

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