Fly me to the Moon (G. Berlanti, 2024) es una de esas películas que re-contextualizan eventos históricos reales para contar una historia de personajes.

En este caso, lo que se nos presenta es la carrera espacial y, en específico, el año previo a la misión Apollo 11 que llevó a Neil Armstrong a ser el primer hombre en pisar la Luna. Los protagonistas de esta historia dentro de la Historia son Cole Davis, el jefe de la misión Apollo 11, interpretado por un Channing Tatum que muestra todos las posibles variantes de la frustración al ser constantemente interrumpido por Kelly Jones (Scarlett Johansson), una publicista y jefa de marketing a la que el gobierno de Richard Nixon contrata para la NASA, por medio de Moe Berkus (Woody Harrelson), para tratar de vender el programa Apollo a unos estadounidenses más preocupados por la guerra en Vietnam que por que un hombre pisase la Luna.

Cole Davis (Channing Tatum) en una de las muchas acciones de marketing del programa Apollo orquestradas por Kelly Jones (Scarlett Johansson)

Esta película, si se reduce a su forma más sencilla, no es más que una comedia romántica al uso, sólo que, en este caso, da un giro a la habitual situación de chica que hace cambiar al chico.

Todo esto, por supuesto, contextualizado dentro de las distintas etapas históricas de la misión del Apollo 11 de forma muy visual, en ocasiones mostrando tres o cuatro planos diferentes simultáneamente en pantalla o utilizando transiciones muy interesantes para que el espectador vea el progreso de la misión, además de empleando en momentos puntuales algunas de las imágenes reales obtenidas del archivo fílmico rodado en 65 mm que se descubrieron hace unos años y dieron lugar al impresionante documental Apollo 11 (Todd Douglas Miller, 2019).

Kelly Jones (Scarlett Johansson) y Cole Davis (Channing Tatum) en un muelle junto a Cabo Cañaveral

El resultado de combinar todo lo técnico, unido a unas interpretaciones muy sólidas de todo el reparto, da lugar a una película muy entretenida, que realmente enganchará a muchos espectadores, y cuyo objetivo, el ser una comedia que juega entre la realidad y la ficción, se logra con creces sin que en ningún momento haga acto de presencia la dejadez que a veces se puede ver en las comedias, cuyos principales perjudicados suelen ser la fotografía y el diseño de producción, los cuales en este caso son más que solventes aunque no necesariamente excelentes.

Scarlett Johansson, que también ejerce de productora, en una de las escenas del filme

El principal problema de esta película para algunos puede provenir de la combinación del concepto y el contexto, tanto del mundo en el que se estrena como de la época en la que se desarrolla.

Cole Davis (Channing Tatum) junto al memorial a los astronautas fallecidos en la fallida misión del Apollo 1

El hecho de contar en una película cómo el gobierno estadounidense quiere hacer una versión falsa del aterrizaje en la Luna «por si acaso», en un mundo como el actual en el que las conspiraciones están a la flor del día por todo internet, tal vez pueda ser una irresponsabilidad.

La versión falsa del aterrizaje en la Luna que prepara Kelly Jones (Scarlett Johansson) en la película

Y no es que en la película se haga una declaración directa indicando que se falseó el aterrizaje en la Luna ni mucho menos. Pero sí que es cierto que todos los escépticos y conspiranoicos van a sentirse reforzados por lo mostrado en la historia y que muchos directores que consideran la responsabilidad social como algo esencial en el cine (Spike Lee y Martin Scorsese serían de los más destacados en este grupo) verán esta película como una irresponsabilidad social y un peligro para la integridad histórica ya que, a estas alturas, mucha gente cree que todo lo que se ve en películas que juegan en un contexto histórico son historias reales al ciento por ciento.

Cole Davis (Channing Tatum) en el control de misión de la NASA

También, por supuesto, existe la alternativa de no subestimar a la audiencia, ver la película como lo que es, una comedia romántica de alto presupuesto que juega con el contexto simplemente para dar forma a sus personajes y colocarles obstáculos en su relación, y confiar en que el espectador es lo suficientemente inteligente como para distinguir la realidad histórica de la ficción histórica.

Para comprobar a qué grupo pertenece cada uno, habrá que ir a verla al cine, donde se estrena el 12 de julio.

Una respuesta a “Crítica de «Fly me to the Moon» (2024)”

  1. […] ausencias en esta categoría no son tan notorias, pero sí que destacan algunas películas como Fly Me to the Moon (Greg Berlanti), que nos muestra los entresijos del famoso aterrizaje en la Luna por parte del Apolo 11 allá por […]

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