Reseña de los siete primeros episodios de la nueva temporada de The Boys sin spoilers.

Más allá de todo el armatoste grotesco y soez que la caracteriza, The Boys siempre ha sido una serie que gira en torno al trauma. La violencia y el sexo no son más que el reflejo desinhibido de una panda de desgraciados que huyen constantemente de su pasado, intentando, como pueden, remediar sus errores en el presente, enmarcados en la ficción a través del gore, lo explícito y el humor negro.

Tras tres temporadas que han encandilado al público que busca un producto algo más irreverente que el establishment mainstream actual, marcado por la corrección política y el puritanismo, la ficción con tintes anticapitalistas —aunque suene paradójico— de Amazon regresa a la plataforma más política y, tal vez, menos imaginativa que nunca.

Bajada de revoluciones

El 8 de julio de 2022 se estrenó en Prime Video el episodio final de la tercera temporada de The Boys. Desde entonces, tanto fans acérrimos como espectadores ocasionales han esperado con impaciencia las nuevas bizarradas de esta ficción superheroica. La divertidísima serie juvenil Gen V del pasado año sirvió para abrir el apetito de lo que nos esperaba en estos nuevos episodios, pero es posible que elevar tanto la apuesta en anteriores temporadas le haya pasado algo de factura.

Esta última temporada de The Boys se deja arrastrar por el drama y adopta un tono menos irreverente en muchos de sus episodios, ofreciendo, por momentos, solo destellos de lo que convirtió a esta serie en una joya única dentro del subgénero superheroico. La creatividad con la que solían sorprender al espectador, llenando la serie de secuencias extravagantes, parece haberse diluido en estos ocho capítulos, aunque no faltan algunas escenas brutalmente divertidas.

Esto no es algo negativo en sí, pues la serie continúa siendo tremendamente entretenida, pero sí resulta llamativo este cambio con respecto a otras temporadas, en donde el juego de tonos estaba mejor balanceado. Y puede que algunos espectadores esperen algo más extremo, en donde me incluyo.

Al enfocarse más en el drama, se ha dejado un mayor espacio para el desarrollo interno de ciertos personajes en comparación con temporadas anteriores, especialmente algunos secundarios que habían quedado algo estancados, como Frenchie, interpretado por Tomer Capone. Pero no puedo negar que, más allá de todo eso, creo que se han quedado cortos en el terreno de lo explícito, y siendo una serie cuyo estandarte ha sido este, se han quedado a medio gas.

This is America

The Boys siempre ha sido una serie con un importante componente político, llevado a través de lo paródico y el humor negro, sin miedo a la ofensa. Pero en estos nuevos episodios, la política entra en juego como nunca, tal vez con algo menos de sutileza que en otras temporadas. Valentía que también valoro, pues creo que probablemente será la temporada que más dará que hablar en ese aspecto, especialmente entre los sectores más conservadores, a pesar de que la serie siempre ha sido muy clara con respecto a su punto de vista.

Susan Heyward, como Sister Sage, y Valorie Curry, interpretando a Firecracker, son las dos grandes incorporaciones que se unen a la serie en esta nueva temporada. Y ambas son un soplo de aire fresco para la ficción que da pie a hablar del control de la verdad y la inteligencia, la manipulación y los bulos como forma de hacer política.

Visualmente, continúa la estela de las anteriores temporadas, sin correr muchos riesgos pero ofreciendo lo que se espera de una serie de estas características, pasada por un filtro de suciedad y vísceras que le da mucha personalidad, aunque le haya faltado algo de esto último.

En conjunto, puede que los nuevos episodios de The Boys resulten algo desbalanceados y poco innovadores, en ciertos aspectos, con respecto a sus anteriores temporadas, pero continúa siendo una gran, extrema y muy entretenida apuesta de Prime Video en medio de un momento complejo para la industria del entretenimiento mainstream, que parece estancada en crear productos cual fábrica de fast fashion en lugar de traer nuevas y diferentes propuestas que irrumpan en este irrisorio panorama. Algo que se critica en la propia temporada. Y eso siempre es de agradecer, al igual que su irreverente compromiso político.


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