A pesar de que Apple ya era un frecuente colaborador de algunos estudios de Hollywood, como Pixar, siempre se especuló sobre su deseo de adentrarse directamente en mercado audiovisual. Y la llegada de las plataformas de streaming resultó ser el trampolín perfecto para convertir esta ambición en realidad.
En el año 2019, Apple anunció su propio servicio de streaming, en medio de una ola de nuevas incorporaciones al mercado por parte de otros gigantes como Disney o Paramount. Este desafío parecía complicado. Y en aquel momento muchos se preguntaron: ¿qué podía ofrecer Apple para destacar lo suficiente en un mercado prácticamente saturado? Desde el gigante californiano lo tenían claro: priorizar calidad frente a cantidad. De esta manera, desde Silicon Valley se pusieron en marcha, y fue así como nació la serie de la que hoy hablaremos, The Morning Show.
The Morning Show narra las desventuras y entresijos del asfixiante mundo de la televisión estadounidense, centrándose en un programa matutino ficticio que da nombre a la propia serie de Apple TV. Tras una redonda primera temporada, y una segunda temporada un tanto más esperpéntica e irregular, aunque igual de disfrutable, The Morning Show, regresa a las pantallas de Apple TV+ con sus dos primeros episodios. Y gracias a Apple, hemos tenido la oportunidad de disfrutar de la nueva temporada al completo.
Si The Morning Show ha mantenido una virtud a lo largo de todos estos años, es que nunca ha perdido un ápice de entretenimiento. Los episodios de esta tercera temporada continúan siendo tremendamente
disfrutables. A pesar del cambio de equipo creativo en la escritura de la serie, la esencia de la misma se mantiene. Además, algo que me ha sorprendido gratamente del guion de estos nuevos capítulos es la
incorporación de eventos y temas de la actualidad como vehículo narrativo, o más específicamente, cómo lo han logrado hacer.
Esto no es algo nuevo. La segunda temporada narró la llegada del COVID-19 a Estados Unidos y la subsiguiente pandemia, pero en ocasiones me pareció un añadido algo forzado, y fue uno de los motivos
por los que la serie pudo haber perdido su enfoque. En estos nuevos episodios, se abordan cuestiones de actualidad, principalmente relacionadas con temas sociales, aunque no faltarán menciones a otros
conflictos internacionales, pero de una manera mucho más orgánica, natural. Temas como el racismo institucional y social, especialmente dentro de la propia cadena, el machismo y la lucha por el derecho al aborto, entre otros, enriquecen notablemente el desarrollo de la serie, y no lastran la experiencia.
Además, la serie se ha despojado de tramas secundarias innecesarios que poco tiene que aportar a la columna vertebral de The Morning Show, solventando algo que entorpeció el desarrollo de su segunda temporada. Sin embargo, creo que hay ciertos conflictos que son poco
aprovechados, y acaban siendo casi olvidados durante ciertos episodios, cuando podrían dar mucho más de sí.
Sobre sus interpretaciones, nada nuevo. El cast de la serie es simplemente soberbio, y las nuevas incorporaciones encajan muy bien. Sobre todo Jon Hamm, que interpreta a una versión menos excéntrica de Elon Musk, pero que, igualmente, dará mucho que hablar a lo largo de los episodios. Mención especial, como ya es habitual, a Jennifer Aniston, que está más cómoda con su papel que nunca.
A nivel técnico, la serie continúa la estela de las anteriores temporadas, manteniendo una gran factura visual que dista de otras muchas series de este estilo. Se nota que Apple continúa creyendo en este proyecto, motivo por el que probablemente renovó la serie antes de la emisión de estos episodios. Aunque, siendo sincero, si algo no me ha terminado de convencer es la selección musical. Por momentos no sabía si estaba viendo un capítulo de The Morning Show o de The Kardashians.
Pese a ello, The Morning Show parece que ha vuelto a tomar un rumbo algo más claro en estos nuevos episodios, despojándose de ciertos lastres que ralentizaron su anterior temporada para enfocarse en
una única historia acerca de cómo la ambición y el poder puede acabar con cualquiera, sin contar en qué eslabón de la cadena uno se encuentre. Más drama, más salseo y más problemas. Deseando ver que más nos depara dentro de UBA. Y creedme, vais a querer ver más.
Aunque tengo una pregunta, ¿por qué los ricos estadounidenses están obsesionados con el martini?
Autor: Grin








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