El equipo más variopinto de la galaxia se despide entre luces y sombras, pero con emoción hasta el final y con muy buenos recuerdos para siempre.

Verano del año 2014. Llega a los cines una nueva y sorprendente propuesta de un Universo Cinematográfico de Marvel en pleno apogeo: los Guardianes de la Galaxia (J. Gunn, 2014). Un equipo no demasiado conocido, ni siquiera demasiado popular entre buena parte de los lectores de los cómics de Marvel. La recaudación de la entrega en los cines de todo el mundo resulta ser bastante alta, y fans y críticos recibieron con los brazos abiertos a Rocket (Bradley Cooper), Groot (Vin Diesel), Gamora (Zoe Saldaña), Drax (Dave Bautista), Mantis (Pom Klementieff) y Star-Lord (Chris Pratt).

Tres años después, en 2017, los Guardianes regresaron a la gran pantalla en Guardianes de la Galaxia Volumen 2, de nuevo de la mano de James Gunn y con el mismo reparto junto con algunas adiciones. Este film resulta ser aún más exitoso que el primero. Así, tras unas apariciones del equipo en algunas películas grupales durante estos años, y sin olvidar el tierno Guardianes de la Galaxia: Especial Felices Fiestas (J. Gunn, 2022) ahora llega a los cines Guardianes de la Galaxia Volumen 3. Una vez más, con Gunn y compañía.

Mi definición de esta entrega en pocas palabras es que es la que más carga emocional grupal presenta de todas, pero dicha carga se ve mermada por decisiones creativas demasiado apresuradas y no muy bien cerradas. A lo largo de los minutos de metraje de las tres entregas y del especial navideño, cada miembro del equipo ha dispuesto de arcos emocionales donde hemos podido conocer su trasfondo y sus problemas. Esto es de agradecer, ya que a veces en algunas películas corales, algunos personajes pueden quedarse algo más «cojos» en cuanto a introspección. En esta ocasión, no hemos sido defraudados.

El gran protagonista (y sobre el que gira la trama de la misma) es Rocket. Un miembro del cual apenas sabíamos nada de dónde venía, siempre reacio a hablar de sí mismo y de sus problemas. Todos los Guardianes tienen una historia trágica a sus espaldas, pero no es tanto su tragedia, sino la manera de narrar su historia la que ha hecho que se convierta en la que más me ha emocionado de todos los Guardianes de la Galaxia. Sin decir mucho más, la manera de ligar el origen de Rocket al maltrato animal que sucede en nuestro mundo me llegó a poner los pelos de punta.

En otro orden de cosas, como mencionaba, a pesar de la buena gestión de las interacciones entre los Guardianes y del conmovedor arco del mapache favorito de todos, no me ha parecido que se haya logrado dar un cierre verdaderamente palpitante para este equipo. La carga emocional de la que hablo en algunos momentos, no la he sentido para nada en los últimos minutos que estos actores comparten juntos en pantalla. Creo que llega a provocar insatisfacción y «bajón» en el espectador, que queda esperando mucho más.

Tampoco ha sido así en algunas otras escenas como la batalla final con el antagonista, el Alto Evolucionador. Eso sí, Chukwudi Iwuji realiza una gran interpretación del papel. No son pocas las caídas de saliva, ni los gestos coléricos, ni la desorbitación de los ojos del villano en sus estallidos de ira, ni su frialdad palpable en cada momento de insensibilidad que muestra continuamente este personaje. Mi aplauso a Iwuji por su labor interpretativa en tan complejo rol.

Un secundario que da (y dará) mucho que hablar es Adam Warlock, interpretado por Will Poulter. En esta película, se nos presenta como un niño con mucho que aprender del combate y de la vida en general. Esto tiene un sentido y evidentemente, el desarrollo que la Casa de las Ideas pretende darle al personaje es inmenso. Sin embargo, en algunas escenas, más allá de tener inconsciencia juvenil o inexperiencia, Warlock parece ser más bien tonto. Bajo mi punto de vista, esto merma un poco la valoración del papel del personaje en el film. Igualmente, en general Poulter hace una buena labor y el sentimiento es de quedarse con ganas de ver el interesante futuro que le depara en el UCM.

John Murphy, el compositor de la BSO, convive en armonía con la selección de temas musicales de Gunn. Murphy consigue emocionar y hacer vibrar por igual al espectador, a pesar de no tener ningún tema realmente memorable más allá de las versiones del tema principal de los Guardianes. Asimismo, dicha selección de temas de artistas del director del film resulta idónea una ocasión más. Las canciones intradiegéticas escogidas encajan a la perfección con los momentos donde se utilizan.

Las escenas de acción, eso sí, me han parecido espectaculares. Con planos secuencias muy bien planteados, giros de 360 grados de las cámaras y coreografías vistosas. Un excelente trabajo de Gunn, el director de fotografía Henry Braham y de las y los operadores de cámara. Además, he podido notar que los artistas VFX han dispuesto de más tiempo que en otras recientes entregas de Marvel Studios para completar su trabajo. En este apartado, pocos peros se le pueden poner, pues no hay composiciones extrañas ni sensaciones visuales extrañas.

En definitiva, Guardianes de la Galaxia Volumen 3 es un buen cierre para la trilogía y de la que mejor balance emocional-cómico goza de entre las tres obras, pero no logra convencer del todo como despedida de este querido equipo intergaláctico. La satisfacción queda en las lecciones de amistad y de relaciones «humanas» que este equipo nos ha dado de principio a fin.

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