– “Película de culto instantánea, vedla de inmediato”- Bodies Bodies Bodies.
– “La mejor película que he visto nunca”– Marcel The Shell with shoes on.
– “La mejor película nunca hecha. No estoy bromeando” – Everything Everywhere All At Once.
– “La mejor película de terror que he visto” – Hereditary.
Tan solo son algunas de las críticas más repetidas de plataformas como Letterbox. A24, la nueva marca del cine actual, el agua sagrada de los cinéfilos que viven en Twitter. Pero, ¿realmente son películas hechas bajo un «aura» especial o, simplemente, es el formato TikTok del cine: viral, instantáneo y pasajero? ¿Es A24 un culto o un sello?
A24 se fundó hace 10 años por Daniel Katz, David Fenkel y John Hodges. Comenzó como una distribuidora, pero poco a poco fue creciendo y produciendo sus primeras películas. En palabras de Harmony Korine, director de Spring Breakers, «Hollywood está dirigido por contables. Así que cada vez que hablas con alguien que no lo es, que no es un chupatintas, es emocionante. Tienen corazón».
Actualmente es sin duda la productora más de moda, la que provoca mayor conversación alrededor de sus películas y de las pocas que consigue encandilar tanto a crítica y público general. La gente PIDE las películas de A24 en los cines (X, Pearl), y los cines las quieren, porque son las que se comentan en las redes, y eso es lo único que importa hoy en día.
El culto
En base a un artículo de Vulture sacado este mismo año, la revista hablaba de este fenómeno con un fuerte tono crítico: “No es un director, un autor, ni un nuevo tipo de arte, es una distribuidora y productora, y no suelen tener fans”. Vulture afirma que la marca A24 se ha convertido en «autoparodia». El guionista Willy Staley bromeó una vez: «A24 es la abreviatura de ‘Un chico de 24 años pensará que esta es la mejor película jamás hecha’».
Dillon Thompson para Yahoo, ponía como ejemplo al propio Howard Ratner, personaje de Uncut Gems, para definir los puntos de éxito de cada película del estudio:
- Dirigirse a una audiencia joven.
- Ser una marca que se mueve por redes, especialmente por Twitter.
- Ayudar a los jóvenes a ver las tendencias de ahora proyectadas en el cine.
De esta forma, y debido a las etiquetas que se pusieron en sus comienzos, se preconcibe que es un cine “independiente” cuando no lo es.
La película que no conocen tus padres
Sin embargo, más que las películas en sí, como siempre, fueron las estupendas campañas de marketing que lanzaron con sus primeros proyectos las que ayudaron a su rápida expansión.
Spring Breakers fue la primera película que se promocionó casi íntegramente por redes sociales (hablamos de hace diez años). En Ex-Machina, crearon a AVA un perfil en Tinder (repito, en 2015). En The Witch, una cuenta de Twitter para Black Phillip, y la lista sigue…
La forma de venderla es mucho más sutil, sin “obligar” al espectador con un bombardeo publicitario. Lo hacen consiguiendo rápidamente esas 4-5 estrellas en Letterboxd y siendo tendencia en Twitter, y si no que le pregunten a X o Pearl (que ni siquiera pasaron por las salas españolas). El público va a verla ya asumiendo que es una buena película. No porque lo dice cualquier crítico de una web o porque te la venden así en los anuncios, sino porque “mola”, tu amigo te ha dicho que mola y tus padres no saben que existe. Te comes con patatas su modelo de negocio antes de ver la película, y lo mejor de todo es que luego te lo dicen a la cara, y ni te enteras:
Pero seamos honestos, la publicidad está, el modelo les funcionó, tu mismo sabes que vas a ver la película medio condicionado, pero…te sientas en el cine, te la pones en tu casa, y lo cierto es que luego, las películas son una auténtica pasada.
Más allá del marketing y la moda está el cine
Y es que aunque no se trate de un cine completamente independiente y siga siendo parte de Hollywood, realmente las películas se hacen valer por sí solas porque buscan renovar, encontrar el punto de vista de las nuevas generaciones y mostrar lo que les preocupa.
- Lady Bird es un renacimiento para las coming of age movies, una bofetada necesaria que te hace recordar la adolescencia de una forma bochornosa pero con un punto nostálgico.
- The Lighthouse o Hereditary refrescan el género de terror desde un punto de vista diferente sin necesidad de ideas revolucionarias pero experimentando con la técnica.
- El reverendo encuentra una nueva forma de mostrar la destrucción del planeta y el cambio climático a través del arrepentimiento.
- Todo a la vez en todas partes reformula la comedia más cercana a lo absurdo y explora temas multiversales con un trasfondo nihilista y pesimista en la relación madre-hija y la visión de la vida cuando eres adolescente.
- Ex-Machina toca la ciencia ficción con un punto de cuestionamiento del propio pensamiento. Te hace reflexionar sobre hasta qué punto debemos ligar la tecnología a la realidad en un momento en que las IAs se abren camino.
- Y la lista sigue…
Además, el estudio desde el principio ha apostado por temas distintos, historias que no están pensadas para reventar la taquilla pero tienen identidad propia (Under the silver lake, Lamb, The Green Knight…).
También han dejado a creadores como Greta Gerwig, Robert Eggers, Ari Aster o los Daniels vía libre ara mostrar su versatilidad de recursos en el apartado creativo, y les ha salido bien. Tenían en un comienzo mucho menos que perder que una productora grande, y han apostado por los proyectos adecuados, han confiado en el arte antes que ponerse a hacer números con la calculadora y luego han sabido venderlo de una forma genial.
Son películas que sencillamente no buscan convencerte de lo que son, sino que simplemente buscan hacerte sentir. En palabras de Barry Jenkins, director de Moonlight: “Sí, no necesitan saber de qué trata. Necesitan saber lo que se siente viendo una película así”..
Las palabras de Vulture son ciertas, y el modelo de negocio que iniciaron y continúan a través de plataformas como Twitter y Letterbox (además de la tienda de regalos de su página web) para convertirse en una marca para cinéfilos está ahí. Pero aún así, es un estudio que aporta frescura a la industria. Vivimos rodeados de grandes campañas de marketing, y en el cine y las redes es abrumadora, pero más allá de toda esa bruma, las obras consiguen sacar la cabeza por sí solas porque son lo que el espectador necesita en ciertos momentos de su vida.
No se si de aquí a unos años seguirán con este mismo modelo, pero está claro que la productora es mucho más grande de lo que era en sus inicios. Acapara todas las miradas y las expectativas son altísimas. La moda pasará e irán saliendo nuevas corrientes, pero lo que quedará son las obras que han ido dejando.
No caigamos en el error de pensar que una película de A24 es buena de por sí por venir de donde viene, pero tampoco dejemos que nos agüen la fiesta, que Ari Aster y Joaquin Phoenix llegan en nada a las salas de todo el mundo.










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