Crítica sin spoilers del primer episodio

Llega, por fin, una de las adaptaciones de videojuegos más esperadas de los últimos años. The Last of Us es sin duda uno de los videojuegos con más renombre de la industria, al igual que su secuela. Tras años de dudas y una producción de más de un año, la serie se estrena el próximo domingo de la mano de HBO Max.

Siendo honestos, la mayor suerte que ha podido tener el fandom del videojuego al igual que posiblemente el público general es que esta adaptación haya caído en las manos de HBO. Más allá del éxito reciente de House Of the Dragon, Euphoria o Succession, la productora americana lleva haciendo producciones del más alto nivel durante los últimos treinta años. No se espera que The Last of Us sea tan larga como pudieron ser Juego de Tronos o Los Soprano, pero HBO ya ha demostrado sus garantías en cuanto a series cortas o miniseries: Chernobyl, True Detective o The Young Pop hablan por sí solas.

Póster de The Last Of Us

Volviendo al análisis del primer episodio de The Last of Us, este se centra en contarnos el inicio del fin, con una secuencia de lo más original marcada por unos diálogos que te meten de lleno en el contexto de la historia en apenas cinco minutos; a partir de ahí, todo va rodado. Sin entrar en spoilers del capítulo, recrean la catástrofe y su consecuente sacudida a las vidas de los protagonistas de tal forma que permiten ver a un Pedro Pascal a un nivel interpretativo impresionante. A partir de ahí, el ritmo disminuye y la historia se asienta para que el espectador se vuelva a acomodar en el asiento hasta la aparición de una Bella Ramsey que despeja cualquier duda (infundada) que pudiese haber.

La mano de Neil Druckman (creador del videojuego) es evidente, pero también lo es la de Craig Mazin, quien ya sabe lo que es trabajar en las ruinas de un mundo en declive con Chernobyl. No se trata únicamente de transmitir el peligro por parte de los infectados, sino de realmente hacerte ver que, en una situación similar, la suerte decide si vives o mueres. El manejo de la historia entre ambos encuentra la hibridación perfecta entre serie y videojuego, con secuencias en las que parece que es el espectador quien corre o conduce.

Mención aparte para los detalles que hacen que la serie tenga un toque especial: un sonido espectacular, un montaje que sabe cuando acelerar y cuando aflojar lo suficiente como para hacer avanzar la trama y, por supuesto, una intro de las que no te puedes saltar marca de la casa.

Una de las series del año ya está aquí. The Last Of Us promete ser una fiel adaptación y sobre todo, una historia accesible para todo tipo de fans con una calidad al nivel de lo que se esperaba.

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