El homenaje a Chadwick Boseman no podría haber caído en mejores manos que las de Ryan Coogler
El pasado 11 de noviembre se estrenó una de las películas más esperadas del año, por distintas razones. Marvel cerraba la fase 4 con Black Panther: Wakanda Forever mientras ya prepara terreno para todo lo que llegará a las salas a partir de 2023.
Si echamos la vista atrás, no debemos olvidar que en su primera entrega Marvel consiguió lo que nunca nadie antes había hecho en la industria del cine de superhéroes. Black Panther, con Ryan Coogler a la cabeza y Chadwick Boseman como protagonista, fue nominada a varios Oscars incluyendo el de mejor película. Las expectativas para la secuela eran elevadas, sumándole además el valor emocional que supuso la pérdida de Boseman. Lo que parecía una piedra casi imposible evitar en el camino hacia el éxito de esta se cuela se convirtió en un pilar fundamental a la hora de construir uno de los guiones más consistentes de Marvel en los últimos años, y desde luego en esta fase. Porque Wakanda Forever es una película de superhéroes, guerras entre superpotencias mundiales y Namor, mucho Namor, pero también es una película sobre la muerte y la resistencia de distintas culturas ante la opresión.
Larga, densa y aburrida
Así es como muchos han salido tras ver Wakanda Forever. Y en cierta parte, tienen razón. Se trata de una película larga, que se toma su tiempo para construir y desarrollar y no introduce más acción de la necesaria a pesar de tener los recursos para ella. La cinta profundiza en temas muy profundos y, aunque puede haber algo de verdad en que sobreexplica alguno de ellos, lo cierto es que de haber corrido, el resultado final no tendría la misma calidad.
Como ocurrió en la primera entrega, y como ha ocurrido cada vez que Wakanda aparece en el UCM, el poderío invade la sala. Pocas sagas han conseguido crear con tanto éxito una civilización tan característica, imponente y sobrecogedora como es la wakandiana, y transmitirlo a nivel visual y sonoro, siempre da gusto volver. Si bien es cierto que con la presentación de Talocán, Marvel intenta hacer algo similar pero dándole una voz distinta, a nivel visual se queda a medio camino, pero la selección musical no podría ser mejor, de nuevo a la altura de la primera entrega.
Ryan Coogler, tan sobrecogedor como siempre
Qué le van a enseñar al director de películas como Fruitvale Station, Creed o la propia Black Panther sobre respetar el legado y transmitir emociones a través de la pantalla. El director mantiene la presencia de Chadwick casi en cada escena, con mil guiños y homenajes pero siempre sin abusar o faltar al respeto. Esta película no podría haber caído en mejores manos que las suyas, y (cuidado con los spoilers), el cameo de Michael B. Jordan sirve como regalo a los fans al igual que como justificación de gran parte de la trama.
Además de Coogler, hay varios nombres que destacar. No podemos ir uno por uno porque realmente no hay malas actuaciones en la película, pero el trabajo de Letitia Wright (Shuri), Angela Bassett (Ramonda) o Danai Gurira (Okoye) es digno de admirar. No quedan lejos otros como Tenoch Huerta o la siempre impecable Lupita Nyong’o.

Un broche perfecto en todos los sentidos
No es la mejor película de Marvel, pero sí es lo mejor desde el irrepetible evento mundial que fueron Endgame e Infinity War. Es también, un fantástico cierre a una fase cuatro con subidas y bajadas, y un homenaje perfecto a la gran carrera de Chadwick Boseman. Como se supo transmitir tras la primera entrega se trata de una película que funciona dentro del UCM pero que también lo hace por sí sola. Eso, en el contexto actual, tiene más mérito del que puede parecer.








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