El apoteósico pero comedido final de temporada pone el broche de oro a una serie que promete todo para HBO y que (con el permiso de Succcession), arrasará cada año

Juego de tronos, ese precedente inigualable de la ficción de fantasía en televisión, ese estándar imposible de alcanzar para casi cualquier serie, y mucho menos de generar una comunidad similar que no entiende de edades y gustos. La casa del dragón era por un lado, una apuesta segura teniendo en cuenta de dónde venía, pero también un proyecto condenado a estar a la sombra de posiblemente la serie más grande de la televisión. No obstante, Ryan Condal, George R.R. Martin, Miguel Sapochnik, Ramin Djawadi y compañía han elevado un spinoff que casi nadie pidió a la altura de su predecesora con una primera temporada para enmarcar.

En este artículo traemos la crítica de la primera temporada de La casa del dragón, y más en concreto de su último episodio. Proyectado en Madrid en los Cines Capitol en un espectacular evento de HBO Max España, este contó con alfombra roja, huevos de dragón, una presentación con la inigualable música que recorre los siete reinos y con la presencia del mismísimo rey Aegon II: Tom Glynn-Carney. A pesar de la ambiciosa propuesta, lo más espectacular y el auténtico regalo para los fans fue la proyección del capítulo en la sala de cine. Porque hace mucho que su predecesora, Juego de tronos, se encargó de romper las barreras entre cine y televisión, no solo por presupuesto, sino también por saber generar una expectación y una historia que merece ser vivida en pantalla grande, rodeada de fans. 

Llega la guerra de dragones, pero no desaparece la esencia política de la serie

Entrando ya en el último episodio y avisando de spoilers, la temporada de La casa del dragón no podría haber tenido un mejor final. Si somos realmente justos con Juego de tronos, y dejamos a un lado los últimos episodios, los finales de temporada siempre han sido un sello de calidad evidente dentro de la legendaria serie, y en esta ocasión han retomado ese rumbo. Tras la danza de dragones prometida al final del Episodio 9, los creadores han sabido  mantener la tensión durante todo el episodio y dar la dosis justa de acción de cara al final para preparar al espectador de lo que viene en la segunda temporada: fuego, guerra y política. La serie, que parecía centrada en la casa Targaryen, se abre de cara a sus posteriores temporadas. Vemos, por fin, Bastión de Tormentas, y nos prometen Invernalia y la presencia de más casas mayores de aquí en adelante. La muerte de Lucerys, casi al final del episodio y tras una tensa y espectacular persecución entre dragones, sienta las bases de una guerra ya asumida y que desatará la furia de la reina Rhaenyra.

La dirección de este episodio corre a cargo de Greg Yaitanes, siendo el tercero que dirige en la temporada. Los focos de la interpretación, como no podía ser de otra forma de cara a este final, van hacia Emma D’Arcy. La escena del parto, la de la coronación y su presencia más que sobresaliente desde un punto de vista político en la nueva corte asentada en Rocadragón hace que veamos cómo es capaz de moverse en todos los rangos interpretativos. Al igual que pudimos comprobar con Milly Alcock en los primeros episodios, se trata de una líder cuya ambición va más allá del trono de hierro y de gritar “Dracarys” a Syrax. Destacar también las notables interpretaciones de Matt Smith como un Daemon que mantiene la esencia mostrada en la serie a pesar de conocer sus límites y de Ewan Mitchell como un Aemond que promete colocarse bajo todos los focos de aquí en adelante. Ramin Djawadi siempre suma en cada escena desde las sombras de la composición musical.

Sí, el final de temporada de La casa del Dragón está a la altura de la serie, y esta (desde mi punto de vista) se coloca a la par de la primera temporada de Juego de tronos. Con esto no quiero decir que la serie vaya a ser mejor, ya que probablemente y debido a la amplitud de tramas e historias de su predecesora, sea un cometido casi imposible de lograr. Sin embargo, creo que hablo en nombre de muchos cuando digo que nadie se esperaba, de nuevo, una serie de esta envergadura y tan sólida semana tras semana. Sigo preguntándome por qué no me lo esperaba, si como ya sabemos, HBO siempre cumple.

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