Black Adam (Jaume Collet-Serra, 2022) es una película llena de epicidad, carismáticos personajes, armoniosa banda sonora y todos los elementos que un fan de DC quiere ver en la gran pantalla. A pesar de sus fallos está llena de corazón y valiosas lecciones, respetando las facetas de héroe y villano del personaje de DC.

The Rock está correcto en el papel y no le queda grande, es muy serio, porque el rol así lo demanda, pero se le siente muy cómodo. Es sumamente imponente y son muy divertidos sus momentos de humor involuntario, sin mencionar que sobresale en las escenas de acción como es de costumbre y esto viene muy bien acompañado del ritmo frenético de la película.

Black Adam es algo lenta al comenzar especialmente si has visto los tráilers, pero cuando arranca es un no parar y por eso cada vez que se utiliza el recurso del flashback sobre explicativo, la excesiva cámara lenta y canciones pop mal integradas, la película decae un poco, pero cualquier fallo es compensado por la participación de la Justice Society.

El Doctor Fate de Pierce Brosnam derrocha carisma, sabiduría y clase, sus interacciones con el Hawkman de Aldis Hodge son oro puro, al igual que la armadura y la masa del hombre halcón, quien tiene más de un roce con Black Adam en la cinta. Atom Smasher y Cyclone tienen menos tiempo en pantalla, pero Noah Centineo y Quintedsa Swindell tienen mucha química juntos y te quedas con ganas de ver más de ellos.

El mensaje sociopolítico que deja Black Adam es muy directo y contundente, representado perfectamente por Adrianna Tomaz y su hijo Amon. El pueblo de Kahndaq es el corazón de la película y ya sea que estés presenciando un momento calmado o uno épico, todas las escenas de la cinta están perfectamente acompañadas por la banda sonora de Lorne Balfe, los temas principales del protagonista y de la JSA son icónicos y saldrás del cine tarareándolos.

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